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La aspiración del arte es...
Por: Antonio Gaudí

La aspiración del arte es la plenitud del efecto que se propone.

Cuanto más elevado sea el asunto que se trate, más poderosos habrán de ser los medios que el efecto exigirá.

Los asuntos religiosos requieren el uso de todos los medios en su grado más alto.

El templo ha de inspirar el sentimiento de la Divinidad con sus infinitas cualidades y sus infinitos atributos.

El templo ha de reunir la grandeza con la necesidad.

La grandeza es una cualidad relativa, que podrá ser en un recinto o población pequeña y dejar de ser en una población grande.

También las edificaciones civiles pueden menguar las dimensiones del templo, a pesar de que nunca ha de resultar inferior a aquellas.

El fin de conservar el templo como primer edificio de una población moderna, quizás no podremos conseguirlo empleando procedimientos y formas que no puedan ser resplandecientes en la actualidad por diversas causas.

Antes de la mitad del siglo actual la tradición imponía las formas del Renacimiento. Desde entonces, la tendencia es rechazarlas y adoptar las formas de la Edad Media.

Unas y otras tienen elementos muy dignos de conservar, de los que no podemos prescindir desde el momento que nosotros somos los herederos de las tradiciones de una y otra Edad.

Indudablemente se conocen los errores y los inconvenientes del Renacimiento, pero no podemos desconocer que sobresale en otros elementos y cualidades como, por ejemplo, el elemento constructivo de la cúpula y el decorativo de la pintura.

Las cualidades brillantes, igual que si fueran razonadas, del estilo gótico no son ejemplos de defectos en cuanto a su aplicación a los elementos modernos de aquellas construcciones.

En las construcciones, el trabajo manual tiene una gran importancia y, según el estado y las exigencias de este trabajo, aquellas quedan influenciadas.

Las mismas formas, cifras y leyendas góticas, después de cuatro siglos de olvido, no son plenamente comprendidas por la masa del público.

En la antigüedad, el estado social de la esclavitud permitía una ejecución de todas las partes de una construcción muy perfecta; entonces eran posibles los grandes sillares y las juntas en seco, pero, por otro lado, la extensión era limitada. Cuando se añadió esta perfección, las construcciones adquirieron unas dimensiones más grandes.

En la Edad Media, la extensión era ya un hecho del que no se podía prescindir, ya no se volvió a la ejecución costosa, pero la parca retribución de los jornales permitía una infinidad de delicados detalles que vienen a revestir aquellos monumentos. En la actualidad, ni podemos utilizar profusamente la mano de obra para los detalles, ni mucho menos podemos volver a las construcciones de la justa posición, solamente porque hoy son otros los usos, sino también porque no se tienen los elementos de trabajo de entonces.

La creación de la mayoría de las industrias modernas ha tenido como finalidad la economía de la obra de arte. La adición de maquinaria ha hecho abaratar los objetos fabricados, pero ha hecho más cara la mano de obra. Este hecho se ha propagado por, todos los ramos, y la construcción ha sufrido su influencia.

A medida que la mano de obra ha dejado de tener la importancia que tenía en la construcción antigua, los procedimientos constructivos se han complicado, en procedimientos y combinaciones beneficio de la facilidad de la mano de obra.

La talla finísima de los mármoles del Parthenon ha sido sustituida por la pared de piedra y, actualmente, incluso esta misma pared de piedra de caras talladas pide ser sustituida por otros elementos, y lo es por el mahón, las piedras artificiales y los hormigones.

Esta progresión, según parece descendiente, va acompañada por otros elementos que vienen a suplir el descenso. La construcción griega hecha con sillares tiene simplicidad de formas y de ornamentos; la superposición de las piezas, solo sujetas a la acción de la gravedad va acompañada de la delicadeza de los perfiles, de las juntas, de las masas de escultura. Todo está minuciosamente estudiado y corregido. La pared de piedra gótica acompaña a la combinación de las fuerzas activas y pasivas, una variedad y riqueza de sus detalles. De manera que, cada vez que la construcción se complica, la ejecución pierde importancia, es decir, la mano de obra, al economizarse, lo hace en beneficio y contando con la complicación de los procedimientos.

Esto es: A trabajo cuidadoso, pocos esfuerzos intelectuales, menor exigencia de la mano de obra, más inteligencia y muchos más medios y procedimientos más rebuscados. Ya que, si actualmente la mano de obra es cara y todavía es preciso suprimirla, solo los procedimientos pueden economizarla, que otra cosa sería una mutilación y no una economía. Todo consiste en usar abundantemente aquello que es de fácil adquisición y de suprimir o emplear escasamente las cosas de adquisición costosa. Los transportes han hecho de las distancias una economía considerable y por tanto se puede adquirir cualquier material duro, elástico, ligero, según convenga, para la formación de morteros especiales, objetos de forma y condiciones no existentes en la localidad donde puede aprovecharse todo.



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