La Cripta Güell forma parte de una obra inconclusa de Gaudi, ( la Iglesia Güell), sin por ello dejar de ser una de sus obras maestras. En ella se resalta de una manera intensa su amor por la naturaleza y sus intentos por plasmar en su proyecto arquitectónico su misteriosa y armoniosa belleza. Esta cripta forma una cima artificial, conformándose a la colina, en la que está ubicada. Su arquitectura parece una copia de la naturaleza. En esto podemos ver el talento de Gaudí, arquitecto empírico, que estudió el comportamiento de la naturaleza comprobando sus leyes de equilibrio en modelos en los que la copiaba.
Esta obra que fue realizada en los inicios del siglo XX, está ubicada en el Parque Güell, dentro la colonia obrera de una fábrica textil situada al sur de Barcelona en Santa Coloma de Cervelló. Gran parte de la importancia que tiene y el interés en su estudio radica, sobretodo, en que es considerada como un precedente, en cuanto a su estilo arquitectónico, del gran proyecto de Gaudí: La Sagrada Familia.
«Esta cripta es el fragmento único de la gran iglesia proyectada en un principio. El aspecto de esa Iglesia sólo puede ser intuido a través de un croquis realizado por Gaudí con una idea aproximada. Este dibujo, al igual que los de la Sagrada Familia, transmite tan sólo una impresión. Su interés reside menos en la iglesia misma que en los precedentes estilísticos que propone para la Sagrada Familia. En el dibujo aparece una iglesia coronada por numerosas torres, cuyo antecedente encontramos ya en los arcos parabólicos del palacio Güell y que servirán de inspiración para las torres de la Sagrada Familia. La parte inferior de la, iglesia ofrece una agitada línea horizontal ondulada, similar al banco serpenteante del parque Güell y que reaparece en el tejado de la escuela comunal de la Sagrada Familia. El tercer precedente lo constituyen las columnas inclinadas a modo de basamento que también encontramos en el citado parque, construido paralelamente a la cripta. Ambas obras se pueden encuadrar dentro del mismo período estilístico.
La cripta es el resultado de un esqueleto perfectamente estudiado que a primera vista no podemos apreciarlo. Llama la atención las columnas realizadas en ladrillo, su material habitual, a veces redondeado. Este material se complementa con bloques de basalto y grandes bloques de piedra sin desbastar mezclados con plomo en los puntos de ensamble. A medida que se avanza en dirección al altar, agachamos instintivamente la cabeza, ya que la inclinación de las columnas es tan fuerte que hace pensar en un derrumbamiento inminente. Para las columnas centrales de apoyo, Gaudí utilizará en contra de su costumbre, bloques compactos de basalto con el fin de no aumentar el aspecto de fragilidad que producen las bóvedas.
La sala del altar no se cubre con una bóveda en el sentido estricto, más bien se trata de una serie de muros de ladrillo arqueados (solución similar a la seguida en Bellesguard). Si a esto le unimos columnas de basalto en un color claro y las de ladrillo enlucidas en su tercio inferior, se acentúa la impresión de aligeramiento en la parte superior. El conjunto semeja más a una cueva excavada o a una gran concavidad que a un edificio hecho por el hombre. Es imposible encontrar en ella dos elementos que sean iguales, cada columna ostenta una forma original, igual que los árboles en la naturaleza. La cripta, junto con el parque Güell (levantado en la misma época), son los edificios que más se acercan a la naturaleza, pero sin copiarla. El artista sólo utilizó algunos elementos constructivos que halló en ella. La escalera que conduce a la cripta (y en definitiva a la iglesia) es otra prueba más de lo que la naturaleza representaba para Gaudí. En ese lugar se encontraba un viejo pino que el arquitecto respetó dirigiendo sencillamente la escalera alrededor del árbol. «Una escalera se construye enseguida pensaba , pero un árbol necesita más tiempo para crecer». Con esta escalera retorcida de forma irregular se acentúa el carácter naturalista de la obra.
En la sala central se dirige la atención hacia el centro sagrado (los arcos se concentran radialmente en un punto sobre el altar), el cual está rodeado por un deambulatorio en forma de U que contradice el espíritu de una cripta. La mirada del espectador queda atrapada en un matorral de columnas, a diferencia de la nave principal de la Sagrada Familia donde cabría hablar de un verdadero bosque columnado. Ello se debe a que la cripta de la colonia Güell se halla impregnada de un primitivismo e irregularidad, sobre todo las columnas que se bifurcan y multiplican hacia lo alto generando un auténtico entramado de líneas. Este corredor constituye el pórtico de la cripta y una preparación para la iglesia cuyas columnas recogen la estructura del pinar y configuran una pausada transición de la naturaleza a la arquitectura .... Las formas de los vanos de inspiración natural, semejan gotas de agua petrificadas a través de las cuales penetran haces de luz multicolor».