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El interior del hombre busca la armonía, paz, belleza y fortaleza que le permita abrirse para el encuentro consigo mismo y así para el encuentro con los demás y con Dios, de quien procede, como nos decía Agustín de Hipona, “Señor que me conozca y que te conozca”. Esta historia que es la de cada hombre, es la que lo hace sensible a las diversas manifestaciones que lo lleven a participar de todos aquellos valores que lo trascienden y que le permiten humanizarse cada vez mas.
La Arquitectura está llamada a permitir este encuentro a través de sus diversas manifestaciones y técnicas, formas, color, iluminación, materiales y brindar espacios que lo conduzcan a vivir con intensidad las realidades que representan. En este sentido una Arquitectura es religiosa cuando busca y logra que se de este encuentro en las personas, pues, expresa la relación mas profunda que anida en el corazón del hombre, que es su relación con Dios.
La Arquitectura Religiosa tiene como expresión máxima las iglesias, pues, en ellas se ve expresada la vivencia religiosa de su autor y además lleva al encuentro con Dios de manera explicita. Sin embargo, toda arquitectura puede ser religiosa si permite la vivencia de este encuentro fundamental y a partir del el, los demás encuentros a los que esta llamado el ser humano para realizarse plenamente.
Este es el sentir del Boletín
Sacro, el promover una arquitectura que por su expresión conlleve a una vivencia mas reconciliada y esto es lo que buscará expresar en sus diversos ediciones.
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