En la obra constructiva de Gaudí se percibe claramente la influencia de los modelos que tomó de la Naturaleza. Hijo de un artesano, sin antepasados arquitectos, dotado de un gran sentido de la observación al tiempo que de una ingenuidad casi infantil, fue capaz de ver, sin prejuicios ni deformaciones profesionales, toda la belleza y al mismo tiempo toda utilidad de las formas naturales. Supo percibir la estructura, siempre funcional e inteligente, de los árboles, los cuerpos humanos o las montañas. Comprendió que estas estructuras naturales, tan útiles y perfectas, se articulan con una geometría distinta de la que han usado siempre los arquitectos, la geometría del compás y la escuadra, creadora de formas abstractas inexistentes en la Naturaleza. Gaudí resumió su pensamiento en una sola frase: Originalidad es volver al origen. En su caso el origen es la Naturaleza que viene ofreciendo maravillosas estructuras y bellísimas formas decorativas desde los más remotos tiempos. Pero Gaudí buscó otro origen aun más remoto al entender que la Naturaleza es obra de Dios y de esta forma impregna su arquitectura de espiritualidad. Yo no soy un creador sino un copista, solía decir, un copista de las más perfectas formas creadas por el Gran Arquitecto del mundo.
La arquitectura de Gaudí se compone de amor a la Naturaleza en tanto que obra del Espíritu y por tanto no se inscribe en ningún estilo u orden. Es intemporal y libre de toda tendencia estilística. Muy acertadamente escribió el profesor Félix Cardellach Alivés en 1906 que Gaudí se mueve dentro de sus obras con una libertad sensata y admirable que supone la emancipación de todas las doctrinas dentro el imperio de la razón. No ha anunciado ni divulgado la nueva ciencia, vive lleno de conocimientos fundamentales y las leyes, en vez de perturbar su marcha, le sirven de instrumento y juguete de progreso. El 25 de junio de 2002 se cumplió el 150 aniversario de su venida al mundo y de su bautizo en San Pedro de Reus al día siguiente. En 1952 cuando el centenario del nacimiento se fundó la Asociación de Amigos de Gaudí y se hizo la gran exposición que hizo conocer al mundo la obra de Gaudí. En 1956 se creó la Cátedra Gaudí, distinguida en 1986 con la Medalla de Oro a las Bellas Artes y en 1987 S. M. el Rey le concedió el título de Real Cátedra Gaudí.También en el año del centenario J. F. Ràfols vio reeditado su libro de 1929 al que añadió un interesante capítulo titulado Gaudí en 1952. En 1954 Bergós publicó su libro “Gaudí, l’home i l´obra”. Otras obras notables de entonces fueron los libros del profesor norteamericano George R. Collins en 1960 y el del italiano Roberto Pane en 1964. En ocasión del 50 aniversario de su muerte, en 1976, se montó por el Ministerio de Asuntos Exteriores una exposición que dio la vuelta al mundo. Luego la avasalladora fuerza de la arquitectura gaudiniana ha seguido creciendo de tal forma que en 1969 fueron declaradas monumento nacional sus obras, tres de las cuales en 1984 fueron inscritas en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Los libros, monografías y tesis doctorales se han publicado en todos los idiomas cultos y las visitas Barcelona de los estudiosos, arquitectos o simples curiosos llenan constantemente la Sagrada Familia, el Park Güell o la Cátedra Gaudí.
La profundización en los estudios, la búsqueda en archivos y el interés de cada vez mayor numero de estudiosos ha incorporado nuevos conocimientos sobre el arquitecto y su obra a pesar de la dificultad que supuso la destrucción de su archivo en julio de 1936 y el poco interés de Gaudí en explicar el sentido de sus trabajos. Se preocupó de construir y dirigir sus obras minuciosamente, con interés permanente y precisión absoluta pero le importó muy poco que los demás conocieran sus principios, razones o símbolos. No quiso ir a París en 1910 cuando don Eusebio Güell presentó una magna exposición Gaudí en el Grand Palais. Estas investigaciones han permitido localizar obras y proyectos suyos que habían pasado desapercibidos a los estudiosos y facetas de su carácter conocidas a través a través de sus contemporáneos o publicaciones de su tiempo. Por de pronto a lo largo del año 2002 se van a publicar muchos libros, artículos y monografías. Se preparan exposiciones en la toda España y se tienen previstas conferencias, cursos y seminarios en todas las Universidades y entidades culturales catalanas y españolas.
Además se sigue trabajando intensamente en el iniciado proceso de beatificación de Gaudí en base a los testimonios escritos y hablados que demuestran su acendrado catolicismo y sentido moral y espiritual de la arquitectura que obró.
Se seguirá hablando y escribiendo sobre Gaudí pero, sobre todo, se reafirmará la creencia en la fuerte personalidad de este hombre que pasó por la vida dejando constancia de una sencilla, contundente y casi milagrosa manera de entender el arte que lo sitúa en la cumbre de la montaña arquitectónica situada a caballo entre los siglos XIX y XX. Es de esperar que su lección arquitectónica de buscar la inspiración en las admirables formas de la Naturaleza, obra del Altísimo, cale hondo en las nuevas generaciones de arquitectos y que su sentido moral y cristiano de la vida sea ejemplo para todos los hombres de buena voluntad.
Biografía de Gaudí
A las nueve y media de la mañana del miércoles 25 de junio de 1852 nació Antonio Gaudí, probablemente en la casa señalada con el número 4 de la calle de San Vicente, con fachada posterior a la calle de la Amargura, 23 de la ciudad de Reus. Así lo afirmó J. F. Ràfols, primer biógrafo de Gaudí al comienzo de su libro publicado en 1929, desmintiendo las afirmaciones acerca del nacimiento en la casa de la calle de San Juan junto a la plaza Prim, domicilio de los padres de Gaudí. La casa de la calle San Vicente era la de la abuela materna de Gaudí y es sabido que las mujeres, en aquellos tiempos, iban a parir a casa de su madre. Muchos años después surgió la hipótesis del nacimiento en el mas de la Calderera, propiedad del padre de Gaudí, en Riudoms. El único documento oficial existente de 1852 es la partida de bautismo de la iglesia de San Pedro de Reus que no dice el lugar de nacimiento, requisito que solamente figura cuando el neófito era de fuera de la ciudad. Por escrito Gaudí siempre dijo ser hijo de Reus incluso cuando en 1925 fundó un beneficio en la parroquia de San Jaime de Riudoms estampó su firma en un documento en cuya cabecera dice ser hijo de Reus, residente en Barcelona. En 1900 en ocasión de la peregrinación al Santuario de Misericordia de Reus, Gaudí diseñó el estandarte que los reusenses vecinos de Barcelona ofrecieron a la Virgen. No obstante en diversas ocasiones manifestó ser de Riudoms y como no había registro civil en 1852 es imposible determinar exactamente el lugar de su nacimiento.
Su padre Francisco Gaudí Serra, de Riudoms, era un artesano, calderero y batidor de cobre y su madre Antonia Cornet Bertran, de Reus, era también de familia de caldereros. A Gaudí le impusieron los nombres de Antón, no Antonio, Plácido y Guillermo por su madre, su padrino y el santo del día. El 10 de septiembre de 1853 fue confirmado también en San Pedro de Reus por el obispo de Puerto Rico, monseñor Gil Esteve. Concurrió de adolescente a la escuela del maestro Francisco Berenguer de Reus y entre 1863 y 1868 cursó el bachillerato en los Escolapios en el antiguo convento de San Francisco. Habida cuenta de su enorme personalidad desarrollada posteriormente en el campo de la arquitectura, no es de extrañar que fuera un estudiante no demasiado aplicado o, mejor dicho aplicado y mucho, en las asignaturas más próximas a su particular modo de pensar. Con sus compañeros de colegio participó como incipiente escenógrafo en el montaje de representaciones escénicas de "El puñal del godo" o "Don Juan Tenorio" de Zorrilla. Hizo sus pinitos periodísticos ilustrando con toscos grabados al boj una revista manuscrita de doce ejemplares por tirada titulada "El Arlequín", al parecer recientemente localizada entre los documentos de su gran amigo Eduardo Toda Güell. Haciendo un sacrificio importante Francisco Gaudí mandó en 1869 a sus hijos Francisco y Antonio a Barcelona para estudiar medicina, el primero y arquitectura el segundo. Francisco, nacido el 27 de mayo de 1851 recibió el título el 12 de marzo de 1873 pero falleció a consecuencia de una hemoptisis el 1 de julio de 1876. Entre 1869 y 1873 Gaudí cursó los estudios preparatorios en el Instituto y en la Facultad de Ciencias, situados en el ruinoso convento del Carmen, con dudosas expectativas ya que hasta 1871 no se estableció en Barcelona la Escuela Provincial de Arquitectura existiendo solamente una modesta Escuela de Maestros de Obras en los desvanes de la Casa Lonja de Mar. En 1870 junto a sus amigos Eduardo Toda y José Ribera Sans visitó el arruinado monasterio de Santa María de Poblet imaginando complejas formas de reutilización de los edificios monacales, aunque todo quedó reducido a una memoria escrita por Toda e ilustrada con un dibujo de Gaudí, actualmente en el archivo de Poblet. Los tres mozalbetes llegaron lejos en sus vidas respectivas. Ribera fue catedrático de medicina en Madrid, Toda famoso diplomático, historiador, negociante y restaurador de Poblet. Lo que hizo Gaudí bien a la vista está.
En Barcelona Gaudí no conocía a nadie y como tenía que ayudar a su padre en el pago de los estudios, trató de buscar trabajo entre arquitectos durante los años de estudio de su carrera. La relación con José Fontserè Domènech y sus hijos Josè y Eduardo Fontserè Mestres, el primero arquitecto municipal y los hijos ambos Maestros de Obras, le permitió iniciar el contacto con algunos profesionales, Fontserè Domènech era hijo de Vinyols, un pueblo muy cercano a Reus y Riudoms y su padre fue carpintero, menestealía que lo relacionaba con el padre de Gaudí. Trabajó para Fontserè Mestres en los proyectos del parque de la Ciudadela y mercado del Borne. Mientras tanto seguía sus estudios de arquitectura en la Escuela situada desde 1874 en el segundo piso de la nueva Universidad en la Gran Vía, con buenas notas y aunque se ha afirmado que fue un pésimo estudiante, solamente cosechó cuatro calabazas en toda la carrera, según se deduce de la consulta a las actas de examen. Con todo estuvo más tiempo de lo normal en la Escuela debido al trabajo de delineante que simultaneó con los estudios y con el servicio militar que inició en julio de 1874, en plena guerra carlista y no pasó a la reserva hasta el mes de abril de 1878. Algo de su vida privada se conoce a través de un dietario manuscrito de sus tiempos de estudiante aunque muy poco porque Gaudí no era dado a la escritura. En toda su vida sólo vio un artículo periodístico publicado, en 1881. El 8 de septiembre de 1876 falleció su madre un mes después que su hijo Francisco, luctuosos hechos que afectaron muchísimo a Gaudí. Como delineante trabajó para José Fontserè, Francisco de P. del Villar, Emilio Sala y Leandro Serrallach. El 4 de enero de 1878 fue aprobado de reválida y el 15 de marzo se le otorgaba el título de arquitecto, aunque previamente había preparado distintos proyectos para la Cooperativa Mataronesa de don Salvador Pagès quien quiso que sus obreros llegasen a ser dueños de la fábrica en un intento socialmente avanzado para aquellos tiempos. Gaudí procedente de la revolucionaria ciudad de Reus, conoció a gentes que ahora se llamarían progresistas y se interesó por los problemas de la clase obrera conociendo las teorías socialistas de Marx y las anarquistas de Bakunin. Pudo haber seguido este camino pero prevaleció su educación cristiana recibida en familia y también en los Escolapios, hecho que da valor a su elección ya que tuvo posibilidad de escoger. Se ha intentado por diversos autores atribuirle una juventud anticlerical y anarquista pero el testimonio de un compañero de carrera desmiente tal posibilidad.
Después de algunos proyectos insignificantes y de frecuentar el taller de Eudaldo Puntí en la calle de la Cendra, donde conoció al que fuera su constante colaborador el modelista Lorenzo Matamala, recibió el encargo de proyectar una vitrina para la guantería de Esteban Comella. La vitrina de bronce, madera y cristal fue al pabellón español de la Exposición Universal de París de 1878, donde encantó a don Eusebio Güell Bacigalupi, el rico y culto hombre de negocios que se hizo presentar al joven arquitecto con el que inició una relación profesional y de amistad que se prolongó durante cuarenta años hasta la muerte de Güell en 1918.
Mientras Gaudí ingresó en la "Associació Catalanista d'Excursions Científicas" donde trabajó con el grupo de apasionados patriotas defensores del arte, el paisaje, la cultura y el idioma de Cataluña. No es extensa la producción arquitectónica de Gaudí en su mayor parte dedicada a Güell en su finca de Les Corts, su palacio, su colonia obrera y su parque, trabajos que simultaneó con la Sagrada Familia, su opera magna, y los demás clientes importantes como Manuel Vicens, Pedro Milà Camps, dueño de la Pederera, don José Batlló Casanovas que le encargó la reforma de la casa del paseo de Gracia, Hijos de Pedro M. Calvet con la casa de la calle Caspe, las religiosas teresianas, el obispo de Astorga y doña María Sagués, dueña de Bellesguard. Su vida sentimental no pasó de una apenas iniciada relación con Pepita Moreu de Mataró. En 1910 y 1911 se vio obligado a descansar por enfermedad en Vic y Puigcerdà, donde hizo testamento en junio de 1911 creyendo cercana su última hora. Vivió durante casi 20 años en la que fuera casa de muestra del Park Güell y nunca hizo nada que no fuera arquitectura. Apenas viajó y nunca participó en política. Era adusto pero bondadoso y cuantos lo trataron guardaron de él un emocionado recuerdo. El último año de su vida lo pasó en la Sagrada Familia y el 7 de junio de 1926 fue atropellado en la Gran Vía entre Bailén y Gerona por un tranvía del disco nº 30. Llevado al Hospital de la Santa Cruz falleció el 10 de junio de 1926 rodeado de sus colaboradores y amigos. Fue enterrado en la capilla de la Virgen del Carmen de la cripta de la Sagrada Familia.
Su inconmensurable obra arquitectónica, original y sorprendente, sigue asombrando al mundo tres cuartos de siglo después de su muerte y esto es lo que importa, pues de su vida privada bien poco se sabe ya que nunca se preocupó de divulgar su íntimo pensamiento. Fue un ferviente católico amigo de varios obispos y sacerdotes que le informaron de las disposiciones litúrgicas de los templos, información que concentró especialmente en la obra de la Sagrada Familia y también en la inconclusa iglesia de la Colonia Güell en Santa Coloma de Cervelló, donde ensayó de forma magistral su particular sistema de estructuras a compresión que se manifestó igualmente en el pequeño edificio de las Escuelas Provisionales de la Sagrada Familia. De profundos e intensos ojos azules tuvo un carácter al modo que describió Cervantes, tardo en airarse y presto en deponer la ira. Fue un trabajador infatigable. Apenas participó en actividades sociales, excepto a poco de terminar la carrera y, en sus últimos años practicó las teorías higiénicas del abate Kneipp, con una extrema frugalidad en las comidas y largos paseos diarios, sumido constantemente en su particular visión de la arquitectura.